9 de diciembre de 2008

Premios C&D. Las mejores practicas, al escenario.

Premios C&DLas mejores prácticas, al escenario

Reconocieron la gestión de cinco empresas

lanacion.com | Empleos | Domingo 7 de diciembre de 2008

El autoconocimiento es clave a la hora de hacer un buen CV

El hacer un buen CV tiene algunos secretos y el conocimiento propio es uno de ellos.

A la hora de comenzar la búsqueda de un empleo una de las cosas más importantes que hay que hacer es tener una buena presentación. Con una correcta presentación nos referimos no solo a la buena presencia que se trasmite al estar bien vestido durante una entrevista, sino que también nos referimos a tener un muy buen CV.

Para tener un buen Curriculum lo más importante es ser realista y poseer autoconocimiento. Con el propio conocimiento nos referimos a identificar bien los logros y objetivos que se poseen. Tener en claro los logros es identificar a los desafíos que se realizaron en un trabajo anterior, las acciones que se realizaron para cumplir los mismos y los resultados que se obtuvieron a través de esos procedimientos. Por su parte los objetivos son las metas a lograr en este trabajo y los desafíos a plantear dentro del mismo.

Luego de volcar estas características dentro del CV lo más importante es que el mismo sea dinámico y se vuelquen en él las cosas más importantes que tiene que demostrar un candidato. Ejemplo de esto es poner los datos biográficos, los objetivos, la experiencia, la educación e información adicional que sea de suma importancia.

Por lo tanto el conocerse bien a uno mismo y el poder identificar bien adonde se quiere llegar dentro de una empresa es fundamental para hacer un buen CV y así tener más chances de ingresar en el mercado laboral.

Alejandro Puche

Fuente: http://www.empleos.clarin.com

3 de diciembre de 2008

Taller “Los 7 hábitos”

FECHA: 12 de diciembre de 2008
Lugar: Ciudad de Buenos Aires

Presentación
Las organizaciones efectivas dependen de personas efectivas
Ninguna empresa puede alcanzar el éxito hasta que los individuos que en ella se desempeñan no lo hayan alcanzado. Ningún equipo puede lograr sus objetivos hasta que su gente no logre los suyos.
De esto se trata el taller de “Los 7 hábitos” de Franklin Covey. Lograr que las personas sean efectivas para que ellas, a su vez, puedan lograr que sus organizaciones también lo sean.
“Los 7 hábitos de las personas altamente efectivas”, del Dr. Stephen Covey, cobran vida a través de este poderoso taller. Ha colaborado en la transformación de miles de organizaciones en todo el mundo, transformando primero a las personas de las que esas organizaciones dependen.
Ver, pensar y actuar de manera diferente para lograr mejores resultados
El taller de "Los 7 hábitos” ayuda a los participantes a cambiar su enfoque en relación a sus puestos de trabajo, sus relaciones interpersonales, e incluso problemas y oportunidades, a través de las siguientes acciones:
Dejar de lado las conductas y tendencias poco efectivas;
Generar altos niveles de confianza;
Desarrollar fuertes relaciones interdependientes.
Una vez que las personas logran ver y pensar de manera diferente, comenzarán a actuar de manera diferente, y esas acciones darán lugar a resultados superiores.

Destinatarios
Todas las personas que quieran mejorar sus competencias personales y sus habilidades ligadas al liderazgo de personas. ¿Por qué es un taller “PARA TODOS”?
Porque ayuda a desarrollar los hábitos que usan consistentemente las personas que logran los resultados deseados.
Los hábitos son patrones de conducta que involucran a tres componentes: deseo, conocimiento y habilidad. Como estos componentes se aprenden (más que se heredan), los hábitos efectivos pueden aprenderse y los no efectivos desaprenderse.

Programa
Módulo I: El Nuevo Paradigma
Los fundamentos del Liderazgo Efectivo
Gerencia vs. Liderazgo
Efectividad: Capacidad de Producir vs. Producción
Liderazgo Centrado en Principios: El Modelo
Módulo II: El Continuo de Madurez
El Poder de los Paradigmas
Los 7 Paradigmas del Liderazgo Personal
Módulo III: La Proactividad
El Lenguaje Productivo como Catalítico para la Acción
El Círculo de Influencia como Instrumento de Gestión Personal
El Determinismo: Símbolo de Parálisis
Módulo IV: La Misión Personal
Comenzando con el Fin en Mente
Definición de Valores y Principios
Módulo V: Tomando el Control de mi Transformación
Primero lo Primero
La Clasificación de Actividades
Urgencia vs. Importancia
El Organizador, Herramienta para mi Transformación Personal
Módulo VI: Ser Modelo de Transformación
Actitud de Ganar/Ganar
Mentalidad de Abundancia
El Beneficio Mutuo
Módulo VII: La Comunicación como Base para la Efectividad Interpersonal
Entender Primero para ser Entendido
La Escucha Empática
Práctica de Escuchar
Conociendo mi Perfil Personal
Módulo VIII: La Sinergia
Reconociendo las Diferencias
La Música de la Sinergia
La Clave del Líder
Módulo IX: La Mejora Continua Personal
Las Cuatro Dimensiones de Superación
Las Fuentes de Seguridad Intrínseca
El Plan de Acción

Franklin Covey es una firma internacional compuesta por 4500 miembros, cuya misión es inspirar el cambio a través del poder de principios probados, de tal manera que las personas y las organizaciones adquieran lo que es más importante. La visión de Franklin Covey es ser la firma líder en efectividad personal y organizacional en el mundo, entrenando a miles de personas cada año y construyendo una compañía modelo de lo que enseñamos.
Su cartera de clientes incluye a 400 de las 500 empresas de la revista Fortune, así como varios miles de pequeñas y medianas empresas, instituciones educativas y organizaciones gubernamentales y privadas de todo el mundo. Sus clientes consideran que su trabajo en liderazgo centrado en principios constituye la base de la efectividad, la calidad, el servicio, la formación de equipos, la orientación organizacional y muchas otras iniciativas empresariales estratégicas.
Su singular enfoque contextual de la formación de cultura basada en la confianza, mediante la acción dirigida a los cuatro niveles –personal, interpersonal, gerencial y organizacional– goza de merecida fama.
Franklin Covey entrena a más de 750.000 participantes anualmente, con más de 19.000 facilitadores licenciados.

Modalidad: Presencial
Fecha y horario: 12 de diciembre de 2008, de 9:30 a 18:30 hs.
Lugar: Microcentro
Costo: $ 500

El tiempo

Imagínate que existe un banco, que cada mañana abona en tu cuenta la cantidad de $ 86.400. Ese extraño banco, al mismo tiempo, no arrastra tu saldo de un día para otro: cada noche borra de tu cuenta el saldo que no has gastado. ¿Que harías?

Imagino que retirar todos los días la cantidad que no has gastado, ¿no? Pues bien, cada uno de nosotros tiene ese banco: su nombre es Tiempo.

Cada mañana, ese banco abona en tu cuenta personal 86.400 segundos. Cada noche borra de tu cuenta y da como perdida cualquier cantidad de ese saldo que no hayas invertido en algo provechoso. Ese banco no arrastra saldos de un día a otro; no permite sobregiros.
Cada día te abre una nueva cuenta. Cada noche elimina los saldos del día. Si no usas tu saldo durante el día, tú eres el que pierde. No puedes dar marcha atrás.

No existen cargos a cuenta del ingreso de mañana: debes vivir el presente con el saldo de hoy. Por tanto, un buen consejo es que debes invertir tu tiempo de tal manera que consigas lo mejor en salud, felicidad y éxito.

El reloj sigue su marcha... consigue lo máximo en el día.

La ambicion no es pecado

La ambición no es pecado
Por Fernando Vigorena Pérez(*)

La palabra ambición siempre ha tenido una connotación ambigua. Si determinada persona es llamada “ambiciosa”, normalmente se queda sin saber si agradecer el elogio, o protestar. Si no se presta atención a la entonación o a la manera como la frase fue dicha, continuará la duda. En suma, no hay como calificar a alguien de ambicioso sin dar una explicación a continuación. Ese trazo de desconfianza se debe a nuestra cultura, que impone un conjunto de valores que determinan lo que es y lo que no es aceptable en el comportamiento social.

Pero, convengamos que ejercer la ambición no siempre es algo que se pueda hacer con mucha cautela ni diplomacia. Generalmente presupone una demanda de energía, respuestas, gusto por el poder, agresividad e innovación, actitudes que pueden desagradar a mucha gente, sobre todo en nuestros países.

La ambición en la verdad merece una mejor reputación. La historia confirma que la ambición está más orientada hacia una acción buena que hacia una mala.

La única energía humana que mueve a las personas, que las hace avanzar y que direcciona sus esfuerzos para realizar una cosa, es la ambición.

Las personas ambiciosas son impulsadas por un poderoso deseo de cambiar las cosas a su alrededor, y también su propio destino durante el proceso. Donde los otros observan obstáculos, ellas ven una oportunidad. Ignoran lo viejo y tienen coraje para explorar lo nuevo. Piensan en grande y se llenan de entusiasmo con las innovaciones y maneras diferentes y mejores de hacer las cosas.

Batallar por una idea es una de las características comunes de todos los ambiciosos. Otra, no menos importante, es mirar hacia adelante y ver cosas que otros no ven.

La visión es, probablemente, uno de los sentidos más aguzados, como un surfista que reconoce de lejos la mejor ola y genera una forma de salvarla mucho antes que la mayoría de sus contendores.

Los ambiciosos abren la mano de un presente seguro y promisorio en pos de un futuro incierto.

Pero a los ambiciosos les agrada correr riesgos, cambiar lo cierto por lo incierto. Pero es necesario reconocer que el exceso de ambición, como en todas las cosas, es siempre peligroso y la moderación es sinónimo de inteligencia.

Icaro representa a la ambición como ciega, imprudente y peligrosa. Pero la ambición equilibrada, al contrario, es compuesta de un propósito constante y gobernada por el buen sentido y por fuertes valores. De preferencia valores que mantengan el coraje, la perseverancia y, sobre todo, la ética.

Aquellos que ultrapasan los límites de la honestidad, corren un serio riesgo de ver su carrera naufragar.

En el ámbito personal o profesional, nuestras relaciones son gobernadas por los valores y por las creencias que adquirimos a lo largo del tiempo. Ese criterio también nos ayuda a trazar una línea entre la conducta mora y la inmoral. Los ambiciosos deben aferrarse a esos valores para no ser vulnerables a la corrupción.

Es claro que todos queremos más: más dinero, más poder, más reconocimiento. Al final, el deseo de crecer es el combustible que alimenta la ambición. El asunto es identificar los límites para obtenerse lo deseado.

Pero una buena ambición requiere algo más que eso. El ideal es que el éxito sea alcanzado de una manera que beneficie e inspire a los otros. O sea el buen ambicioso necesita de una causa de valor que lo guíe por medio de la adversidad.

Algo que enriquezca la vida y dé a la persona un sentido, un significado. La mayoría de los profesionales no piensa cómo su trabajo puede contribuir en un sentido más amplio, más ambicioso.

La ambición es una de las características de los emprendedores. Muchos de ellos consiguen transformar la arrogancia en altruismo. Pero otros, al contrario, sucumben a las ganancias, a la megalomanía y al autoritarismo, fallas humanas comunes que representan el lado más oscuro de la ambición.

Muchas veces las personas se tornan tan seguras de su superioridad que no se dan cuenta de que nadie consigue obtener éxito solo, y acaban aislando a sus seguidores. Ignoran consejos y no aceptan fácilmente comentarios ni sugerencias. Prefieren mandar a oír, y dominar por la fuerza de la autoridad, en vez de por la fuerza de las ideas. Conviven mal con la competencia ajena. Se sienten amenazados por las opiniones de los otros, principalmente si ésta difieren de las de ellos.

En líneas generales, la ambición es algo poderoso, capaz de promover una rápida escalada o una caída brusca. Alcanzar la cima o llevarse una caída con ella. El hecho es que la ambición funciona como un motor, un resorte propulsor del crecimiento.

Si usted es uno de aquellos o aquellas que se aplican, cumple deberes y obligaciones, y no tiene perspectivas con relación al futuro, óptimo. Puede ser que usted sea feliz de esa forma. Pero una cosa es cierta: probablemente tendrá que hacer malabarismos si quiere mantenerse en el mercado.

Por lo tanto, la ambición no es pecado.


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(*) Fernando Vigorena Pérez es Consultor de Empresas y Director de Entrepreneur Consultores Gerenciales Ltda., una de las más importantes empresas orientadas a los servicios de Outplacement y Coaching en Chile.

Fuente: http://www.serhumanoytrabajo.com/newsletters/newsletter90.htm